
SURCO 181Veíamos, mientras hablábamos, las tierras de aquel continente. -Se te encendieron en lumbres los ojos, se llenó de impaciencia tu alma y, con el pensamiento en aquellas gentes, me dijiste: ¿será posible que, al otro lado de estos mares, la gracia de Cristo se haga ineficaz? Luego, tú mismo te diste la respuesta: Él, en su bondad infinita, quiere servirse de instrumentos dóciles. |