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21 de abril

MARTES III DE PASCUA

SURCO 459

¿Volverá el Señor a encenderme el alma?... -Te aseguran que sí tu cabeza y la fuerza honda de un deseo lejano, que quizá sea esperanza... -En cambio, el corazón y la voluntad -sobra de uno, falta de otra- lo tiñen todo de una melancolía paralizadora y yerta, como una mueca, como una burla amarga. Escucha la promesa del Espíritu Santo: "dentro de un brevísimo tiempo, vendrá Aquél que ha de venir y no tardará. Entre tanto el justo mío vivirá de fe".