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30 de mayo

SÁBADO VIII T. O. Trisagio angélico

SURCO 498

Me escribes en la cocina, junto al fogón. Está comenzando la tarde. Hace frío. A tu lado, tu hermana pequeña -la última que ha descubierto la locura divina de vivir a fondo su vocación cristiana- pela patatas. Aparentemente -piensas- su labor es igual que antes. Sin embargo, ¡hay tanta diferencia! -Es verdad: antes "sólo" pelaba patatas; ahora, se está santificando pelando patatas.