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4 de junio

JUEVES IX T. O. MEDITACIONES SOBRE LA SAGRADA EUCARISTIA 4. LAS LLAGAS QUE VIO TOMAS

SURCO 139

Mucho duele al Señor la inconsciencia de tantos y de tantas, que no se esfuerzan en evitar los pecados veniales deliberados. ¡Es lo normal -piensan y se justifican-, porque en esos tropiezos caemos todos! Óyeme bien: también la mayoría de aquella chusma, que condenó a Cristo y le dio muerte, empezó sólo por gritar -¡como los otros!-, por acudir al Huerto de los Olivos -¡con los demás!-,... Al final, empujados también por lo que hacían "todos", no supieron o no quisieron echarse atrás..., ¡y crucificaron a Jesús! -Ahora, al cabo de veinte siglos, no hemos aprendido.