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26 de noviembre

JUEVES XXXIV T. O.

SURCO 678

¡Dichosas aquellas almas bienaventuradas que, cuando oyen hablar de Jesús -y Él nos habla constantemente-, le reconocen al punto como el Camino, la Verdad y la Vida! -Bien te consta que, cuando no participamos de esa dicha, es porque nos ha faltado la determinación de seguirle.