
SURCO 829Esta situación te quema: ¡se te ha acercado Cristo, cuando no eras más que un miserable leproso! Hasta entonces, sólo cultivabas una cualidad buena: un generoso interés por los demás. Después de ese encuentro, alcanzaste la gracia de ver a Jesús en ellos, te enamoraste de Él y ahora le amas en ellos..., y te parece muy poco -¡tienes razón!- el altruismo que antes te empujaba a prestar unos servicios al prójimo. |