
SURCO 812El demonio -padre de la mentira y víctima de su soberbia- intenta remedar al Señor hasta en el modo de hacer prosélitos. ¿Te has fijado?: lo mismo que Dios se vale de los hombres para salvar almas y llevarlas a la santidad, satanás se sirve de otras personas, para entorpecer esa labor y aun para perderlas. Y -no te asustes- de la misma manera que Jesús busca, como instrumentos, a los más próximos -parientes, amigos, colegas, etc.-, el demonio también intenta, con frecuencia, mover a esos seres más queridos, para inducir al mal.Por eso, si los lazos de la sangre se convierten en ataduras, que te impiden seguir los caminos de Dios, córtalos con decisión. Y quizá tu determinación desate también a quienes estaban enredados en las mallas de Lucifer. |