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5 de agosto

JUEVES XVIII DEL T.O.

SURCO 930

"No se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa; brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".
Y, al final de su paso por la tierra, manda: «euntes docete» -id y enseñad. Quiere que su luz brille en la conducta y en las palabras de sus discípulos, en las tuyas también.