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21 de octubre

JUEVES XXIX DEL T.O.

FORJA 7

Ha llegado para nosotros un día de salvación, de eternidad. Una vez más se oyen esos silbidos del Pastor Divino, esas palabras cariñosas, «vocavi te nomine tuo» -te he llamado por tu nombre.
Como nuestra madre, Él nos invita por el nombre. Más: por el apelativo cariñoso, familiar.
-Allá, en la intimidad del alma, llama, y hay que contestar: «ecce ego, quia vocasti me» -aquí estoy, porque me has llamado, decidido a que esta vez no pase el tiempo como el agua sobre los cantos rodados, sin dejar rastro.