Cerrar
24 de octubre

DOMINGO XXX DEL T.O.

FORJA 9

Señor, que tus hijos sean como una brasa encendidísima, sin llamaradas que se vean de lejos. Una brasa que ponga el primer punto de fuego, en cada corazón que traten...
-Tú harás que ese chispazo se convierta en un incendio: tus Ángeles -lo sé, lo he visto- son muy entendidos en eso de soplar sobre el rescoldo de los corazones..., y un corazón sin cenizas no puede menos de ser tuyo.