Cerrar
26 de noviembre

VIERNES XXXIV DEL T.O.

FORJA 42

No desees nada para ti, ni bueno ni malo: quiere solamente, para ti, lo que Dios quiera.
Sea lo que fuere, viniendo de su mano, de Dios por malo que a los ojos de los hombre parezca, con la ayuda del Señor, a ti te parecerá bueno ¡y muy bueno!, y dirás, siempre con mayor convencimiento: «et in tribulatione mea dilatasti me..., et calix tuus inebrians, quam praeclarus est!» -en la tribulación me he gozado..., ¡qué maravilloso es tu cáliz, que embriaga todo mi ser!