
SURCO 384Orden, autoridad, disciplina... -Escucha, ¡si escuchan!, y se sonríen cínicamente, alegando -ellas y ellos- que defienden su libertad. Son los mismos que luego pretenden que respetemos o que nos acomodemos a sus descamino; no comprenden -¡qué protestas tan chabacanas!- que sus modales no sean -¡no pueden ser!- aceptados por la auténtica libertad de los demás. |