
SURCO 383Al gobernar, después de pensar en el bien común, es necesario contar con que -en el terreno espiritual y en el civil- difícilmente una norma puede no desagradar a algunos. ¡Nunca llueve a gusto de todos!, reza la sabiduría popular. Pero eso, no lo dudes, no es defecto de la ley, sino rebeldía injustificada de la soberbia o del egoísmo de aquellos pocos. |